Salimos con mucha ilusión!!!

El día estaba encapotado, pero prometía ser una jornada espectacular…!!! Después de las lluvias y sus consecuencias, habíamos estudiado el recorrido, pues en nuestra Sierra de Grazalema hay varias carreteras cortadas. Y, por nuestra zona de acceso al Parque Natural, teníamos que trazar el camino del autobús por vías diferentes a las habituales a las que estamos acostumbrados.
Para ello, nuestro vicepresidente, José Antonio Ríos, ya tenía controlado el tema y hablado con el chófer del bus… al igual que el permiso pertinente de la ruta desde hacía más de un mes. También teníamos el vehículo casi lleno, con 43 compañeros en el habitáculo, gracias a la magnífica gestión de control de lista de nuestra compañera Ita Rosado.
Tiramos para Algodonales y después, a la altura de Zahara de la Sierra, nos desviamos por la ribera del Gaidóvar. En este tramo, las nubes nos cubrían completamente, y parecía que en cada una de las muchas medias lunas del asfalto la nube se cerraba aún más, haciendo que la acústica del autobús avisara en cada curva, con visibilidad casi nula, en una carretera de montaña que conocíamos, pero no siempre con este ambiente!!! Parada y marcha atrás, “pasa tú y no roces mi espejo”, decía el bus a los otros vehículos que venían en sentido contrario… ¡Cruzamos Grazalema por su popular plaza, que debido a las últimas consecuencias se ha hecho famosa en los medios…!!! En un rato ya llegamos a Los Areneros, punto de inicio de nuestra ruta.
Y comenzamos el sendero con nuestra subidita ineludible y las nubecillas que entraban y salían, dando un toque diferente a este bosque de pinos. ¡Recuerdo esta ladera completamente pelada y tan solo con las plantas bajas y sin un solo árbol, que cuando lucía bien el astro vital se notaba el calorcito directo! En una subida armoniosa y refrescante, la serpiente asociativa de los componentes del grupo colorea el lugar… Y en unos cuantos zigzag, asomamos por el Puerto de las Cumbres, con el cielo nuboso y las vistas limitadas, pero el ambiente es único!!! Disfrutamos del vapor hídrico rozándonos… y esperamos para reagruparnos… Me comenta un compañero que la plantación de pinos de la subida que hemos realizado fue obra de un grupo del que su abuelo formó parte…!!!
Enfilamos la senda hacia el bosque y el San Cristóbal juega con nosotros al ahora me ves… ahora no me ves… El sendero, entre rocas y barranquillas, nos lleva hasta el corazón de este vergel único!!! Hay momentos mágicos donde la ladera norte de la Sierra del Pinar nos muestra su esplendor, dando visibilidad a su magnífico pico San Cristóbal y al imponente pico Torreón.
Con las caídas del pinsapar, con esas impresionantes canchales que parecen no tener fin… Nos metemos y nos metemos en el bosque… Como siempre, me siento pequeño y grande a la vez entre estos árboles centenarios, especiales y bellos… El duende se mezcla entre nubes y se apodera de este lugar…!!! Los quejidos acompañantes del camino, las plantas, las luces entre sombras de estos colosos vegetales… y el frescor, el gris, el verde y el marrón se ordenan en un gran baile!!! Disfrutamos en este Camino de las Nieves!!! Y, en un no sé qué… ya estamos en el Puerto del Pinar, donde hacemos el reagrupamiento y nuestro picnic.
Proseguimos en la bajada hacia Benamahoma… primero por un bonito caminito por el que accedemos a la pista, que parece que está arreglada y más cómoda, con nueva gravilla de retención… En otras ocasiones ha habido más de un resbalón en esta misma. Al llegar a Los Nacimientos, nuestro guía, Franky Souto, nos propone desviarnos por el Museo del Agua y pasar a la otra margen del río para, agradablemente, llegar a Benamahoma, donde nos espera el bus y las cervezas hidratantes y refrescantes.
Texto y tofotos: Paco Nova
Te esperamos en la próxima…!!!



























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